No-Mother: ¿”Y si tener hijos no fuera lo más sensato en términos ambientales”?

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Autora: Dra. Patricia M. Peña

En colaboración con la Dra. Regina Wohlmuth

Introducción

Grupos de adolescentes (de la generación Millennial, y en específico de la Centennial o generación Z) ponen extremo interés en los cambios ambientales que están dañando a nuestro planeta,- pero también en los problemas de sobrepoblación y ahora en los efectos de la pandemia-. Esto es de tal grado que han tomado la fuerte decisión  de no querer tener  hijos.

Se trata de parejas, matrimonios, que así lo han planeado, lo que significa que también los hombres están dando este cambio. Pero sobre todo las mujeres son quienes tienen que enfrentar las consecuencias de este giro en su mentalidad, al tener que renunciar a la maternidad, sobre todo cuando su naturaleza les exige la conservación de la especie. En entrevista con una de ellas señaló al respecto: “mi instinto me dice que debo proteger a mis hijos de los horrores que les depara el futuro, simplemente no trayéndolos al mundo”.

Para tener una visión más profunda cualitativa y cuantitativamente de este nuevo proyecto de vida de los jóvenes, se realizaron diversas entrevistas con mujeres y hombres universitarios de la IBERO y UNAM, y realmente nos sorprendió el gran número de personas que han dejado como última prioridad la maternidad y la paternidad.

Antecedentes

En Francia, las mujeres empezaron a manifestar su decisión de no tener hijos, y lo llevaron a la práctica bajando las tasas de natalidad. Por expertos en el tema consideran que hubo una gran influencia por el informe “Los límites del crecimiento” (The Limits to Growth)  cuya autora principal fue justamente una mujer, Donella Meadows, biofísica y científica ambiental, -el informe fue publicado en 1972-. Se trató de un encargo al MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) por empresarios mundiales del Club de Roma en la década de los años 70. Y la conclusión del informe de este año fue la siguiente, misma que resumimos en lo esencial: “si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la tierra durante los próximos cien años”.

Foto tomada por Javier Rojas Rodriguez

Pero también los expertos prevén una crisis hídrica por efectos de la sobreexplotación de los recursos naturales y su contaminación. Se mencionan otros factores como la ruptura del equilibrio de los ecosistemas con la consecuente pérdida de bosques, selvas, fertilidad del suelo. Así como la extinción de especies, que son eslabones en la cadena alimenticia.

Foto tomada por Viviana Macías Vences

¿Quiénes han influenciado este movimiento en México?

Destaca Marcela Villarreal, con un Master en Gestión del Medio Ambiente, quien fue una pieza clave al apoyar a mujeres de nuestro país, sobre todo de la Ciudad de México, en sus decisiones de no procrear como práctica sustentable para el planeta. Sumándose con ello al movimiento feminista europeo.

En los medios y en las redes sociales destacan otras mujeres que han influenciado para que los hombres también se unieran para este cambio.

Yolanda Andrade, periodista y presentadora de televisión mexicana. Yuya, empresaria, ‘YouTuber’ y actriz mexicana. Sasha Sökol, cantante, actriz y compositora mexicana, entre otros.

Impacto en el diseño:

En el artículo de ‘Narcisismo sano y narcisismo exagerado’ señalamos que un rasgo importante en la personalidad de las personas que poseían un narcisismo exagerado era porque desde muy pequeñas habían tenido experiencias muy dolorosas, por lo que les fue imposible integrarlas con sus vivencias positivas. Y que por ello recurrieron al narcisismo como mecanismo de defensa, con sentimientos de grandeza y soberbia, pero también tuvieron que hacerse muy egoístas. Además, estas generaciones jóvenes se han visto bombardeadas por los medios de comunicación masivos para preocuparse sólo por ellos. Y este es uno de los motivos para que no quieran tener una pareja, o si la tienen, ambos han optado por no tener hijos.

Se desprende de lo anterior que estos jóvenes y los que han decidido no tener una familia, en sus estilos de vida, en lo general, prefieran un diseño y una arquitectura minimalista. Como pareja o mujeres u hombres solos, eligen departamentos pequeños, así como muebles, automóviles, enseres domésticos para un mínimo de personas, etc.

Fotos tomadas por Viviana Macías Vences

Información de las entrevistas

Como se mencionó, entrevistamos a 50 jóvenes, hombres y mujeres universitarios, con edades  entre 22 y 20 años. Destaca que un 50% de ellos contestaron que no querían tener hijos; un 20%  dudaron si los querían tener. Y un 30%  afirmó que sí los querían tener, y de este porcentaje la mitad eran hombres. Estas son sus razones:

Como la mayoría respondió que no querían tener hijos, gran parte de sus respuestas mostraron que se debía a su gran preocupación por la ecología. Pero aquí lo interesante es que ninguno señaló tener esta única preocupación, sino que contemplaban otros problemas como: la sobrepoblación, que hubiera demasiados niños sin hogar: unos inclusive viviendo en la calle y otros en orfanatorios donde no eran bien tratados. Su preferencia era adoptar a estos pequeños. Otros expresaron incertidumbre por su situación económica a futuro y por la inseguridad del país, por la pandemia que estamos sufriendo. Y también fue una razón que consideraran que México tiene malos gobernantes lo que se refleja en un bajo crecimiento económico. También se manifestó que se debía a que querían cumplir con sus metas profesionales; otra persona señaló que se debía a los enormes gastos que implicaba mantener a un hijo; hubo una persona que confesó que no le gustaban los niños. Otra jovencita opinó que era para poder gozar su sexualidad. Inclusive hubo quien expresó su temor por el hecho de que los hijos no fueran queridos y ello sólo traería un gran sufrimiento tanto del hijo como de la madre. Y también una persona consideró que “Ya son muchos los hijos que tienen las clases bajas”.

Foto tomada por Viviana Macías Vences

En el caso de los jóvenes que dudaron si querían tener hijos o no, sus razones se debieron en primera instancia a los problemas ambientales, ya que: “traer hijos al planeta no es lo más sano”, porque ya no había recursos naturales suficientes. Y hubo también la consideración de otros factores: como el vivir plenamente su soltería; por todos los cuidados que requieren los niños; por la inseguridad de la pandemia. Hubo una jovencita que consideró que no valía la pena traer más vidas con tanto sufrimiento que había en el mundo; pero también mostraron su preocupación por no contar con la certeza de tener a futuro una buena situación económica para darles la vida que ellos sí han tenido.

Los jóvenes que afirmaron que sí deseaban tener hijos, fue por argumentos como “ desear tener ‘muchos’ hijos pero con la seguridad de educarlos para que respeten el medio ambiente, ya que esta es la responsabilidad de los padres”. Incluso un joven aclaró que se requería que hubiera más personas buenas y con valores. Y por ello él quería formar niños que buscaran el bien para los demás. También se expresó el deseo de poder transmitir a los hijos un gran amor “y enseñarles lo maravillosa que es la vida”.

¿Qué origina este cambio tan profundo? De manera resumida:

El factor ambiental, ya que como se mencionó sobresalepor el impacto tan profundo que ha generado en estos jóvenes que poseen muy clara la percepción de que “el problema no es tener más hijos, sino tenerlos en una sociedad insostenible, donde cada persona contribuye a la crisis ambiental global al dejar un impacto de la huella de carbono que daña a nuestro planeta, provocando el calentamiento del planeta y la contaminación atmosférica”.

El demográfico: El no querer tener hijos por la sobrepoblación lo podemos resumir con este comentario: “Si no fuéramos tantos y si los recursos no estuvieran al punto del colapso, tal vez lo pensaría”.

El económico, está también muy presente dada la incertidumbre generalizada que ha provocado esta pandemia.

El factor socio-cultural:  En los hombres se observa un cambio muy notorio porque anteriormente, y de manera general, un hombre sentía que su papel masculino estaba en función de los hijos que tenía. Podemos ejemplificar esta situación con el caso de una persona entrevistada que nos confío la experiencia que tuvo una amistad cuando decidió decirle a su pareja que ya no quería tener hijos (tenían un hijo). Y él se molestó de tal forma que no sólo la insultó sino que también tomó la decisión de abandonarla. Y como vivían en casa de los padres de él, le prohibió que se fuera con su familia llevándose al niño, y para ello la amenazó con denunciarla por abandono de hogar. Y él se fue a rentar un cuarto que compartió con otra pareja que tenía, pero  no deja de acosarla, amenazándola incluso de que no se le ocurra tener otra pareja. Son muy graves estas conductas, y es muy afortunado que ya se esté modificando este machismo que hace sufrir tanto a la mujer como al mismo hombre.

El factor político. El movimiento feminista global y en nuestro país ha promovido la reestructuración de la familia, como célula germinal de la sociedad. También en el nivel personal han incidido para que las mujeres estén luchando por el empoderamiento sobre sus propios cuerpos.


Women’s March (Image). In Encycopledia Britannica. Retrived from: https://academic.eb.com/levels/collegiate/assembly/view/230780 

El educacional, porque en su mayoría estas mujeres y hombres son jóvenes universitarios que tienen una educación ambiental y la conciencia de los problemas que conllevan traer un niño a este mundo.

El factor emocional lo hemos considerado esencial para poder comprender el fondo de esta situación. El que se diga que no quieren tener hijos para poder gozar de su sexualidad, por ejemplo, o los diversos motivos que se han expresado, es fundamental observar que en el fondo de estos problemas puede tratarse más bien de defensas inconscientes que están ocultando los motivos de fondo. Es decir, inconscientemente, en las decisiones de hombres y mujeres para querer tener hijos o no, va a depender de como los trataron sus padres, ya que si les fue mal, no desearán tener hijos porque inconscientemente sienten que les podrían hacer el daño que ellos recibieron.

A manera de Conclusión

En principio es importante que señalemosque con la mujer no podemos generalizar, dado que hay razones diferentes para cada una de ellas. Pero observamos que es un cambio radical del rol tradicional de la mujer, por tratarse de una decisión bastante polémica y con una inmensa dificultad de diversos órdenes, moral, ético y afectivo, dada su importancia en la familia como célula germinal de la sociedad y en la preservación de la especie. De aquí que su postura plantea un cuestionamiento profundo a los cimientos de nuestra cultura occidental.

Pero finalmente, la conciencia ecológica es un motivo importante para no desear tener hijos, si bien existen muchas presiones sociales sobre la maternidad. Es muy difícil aceptar que una mujer simplemente no quiera tener hijos. Ser madre a veces en nuestra cultura es una obligación ya que socialmente eso se espera de ella.  Se sienten presionadas por la sociedad, por el entorno, por la pareja, inclusive por la religión.  Tienen que luchar contra los comentarios de que son egoístas, inmaduras, irresponsables, que no desean ser felices.

Agradecimientos: A la Mtra. Viviana Macías Vences. Maestra en Planeación Ambiental y Manejo de Recursos Naturales por la Universidad de Massey, en Nueva Zelanda. Tiene ocho años de experiencia como docente nivel licenciatura en los temas de sustentabilidad ambiental, planeación ambiental y manejo de recursos naturales en la Universidad Iberoamericana. Asimismo fue coordinadora de investigación en temas de sustentabilidad ambiental. Publicaciones en la revista Forbes en línea en temas de biodiversidad en México y la importancia de su conservación

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